18 de marzo de 2012

el renacer de la naturaleza...

el renacer de la naturaleza...

Colgajos de piel apergaminada comenzaron a caer y sus manos en carne viva, todavía dolientes y sangrantes, comenzaron a sentir.
Una cáscara opalescente, casi pétrea, se quebró y el sol deslumbró sus ojos.
Su cuerpo se fue desnudando, como si se desprendiera de una corteza que lo apresaba y asfixiaba, y un mar de sensaciones lo embargó causándole una conmoción.
Pronto comenzó a mover con suavidad sus articulaciones anquilosadas.
Su pecho se expandió cíclicamente.
Nadie lo sabía pero estaba comenzando su nuevo renacer.



Este texto breve pertenece a  Laura Arcamone y forma parte de una colección inmensa y enigamática, laberíntica e intrincada, por momentos inentedible (como escritas por un demente) escrita durante su retiro voluntario, que duró casi 10 años y se extendió a regiones recónditas de casi toda la Argentina y el Uruguay.

6 de marzo de 2012

Ya ves - Ismael Serrano

Ya ves, a veces me canso de ser hombre y también 
me agota escuchar que todo va bien
, 
y ver tristes hombres mirando al sur, 
y no existir si no me miras tú.
Ya ves, a veces me canso de perderte y saber 
que estamos solos y no va a volver 
Guevara para darme la razón 
de no verte tendida en mi colchón.
Y mientras tanto, 
estrépito de andamios, 
pateras y naufragios, 
desvelan nuestro sueño. 
Y mientras tanto, 
si hoy se cae La Habana, 
¿el día de mañana 
quién será nuestro dueño?
Así yo canto para recordar 
que sigues a mi lado, 
que aún sueñas despierta porque así 
vencemos el cansancio. 
Así yo canto para recordar 
que aún seguimos vivos, 
si no ves más allá de tu horizonte 
estaremos perdidos.
Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser 
libre para venderme y caer 
muerto donde mi libertad prefiera, 
siempre al otro lado de tu frontera.
Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener 
valor para buscarte y cometer 
todo delito que este amor exija. 
"Quieta ahí, tus labios o la vida"
.
Y mientras tanto, 
estrépito de andamios, 
pateras y naufragios, 
desvelan nuestro sueño. 
Y mientras tanto, 
si arde Lacandona 
si Marcos abandona, 
¿quién será nuestro dueño?
Así yo canto para recordar 
que sigues a mi lado,
 
que aún sueñas despierta porque así
 
vencemos el cansancio.



Album Los paraísos desiertos - Ismael Serrano





4 de marzo de 2012

desconociendo el amor...


"La mejor base para un matrimonio feliz
es la mútua incomprensión." O. Wilde

Sonaba de fondo una voz melódica y suave, era una voz de mujer que endulzaba el alma y la conmovía sin consideraciones. Sonaba "yo, la máquina" y el tiempo parecía congelarse entre las penumbras de aquel bar.
Adolfo susurró algo al oído de Julieta Perez Mendizabal.
- Hay, Lescano, si sigue diciéndome cosas tan lindas terminará por enamorarme... y eso no puede ser porque apenas lo conozco, es una distancia que hay que salvar... - Dijo Julieta mientras bajaba la mirada y sus mejillas se ruborizaban.
Hubo un silencio.
- Julieta, permitame decirle que en cierta forma la mutua ignorancia es una condición indispensable para que se geste y persista el amor... la permanente curiosidad, las ganas de descubrir que esconde una mirada, la ansiedad de saber que significado tiene el gesto ínfimo, imperceptible, de una mano que se agita y tiembla con la voz... el esfuerzo que uno hace por descubrir el alma que se esconde detrás del cuerpo es una de las cosas que mantiene encendida la braza del amor, una vez extinta la llama de la pasión. - Comentó Hernán y con un tono burlón agregó:
- No malentienda, no es que le esté sugiriendo entablar una relación con éste atorrante - señalando con la mirada y un movimiento de cabeza a Lescano - simplemente es una reflexión a la que me ha llevado su oportuno comentario.
- ¿Que decís, che? esperá, esperá que estoy sintiendo la daga en la espalda y la mancha carnesí que tiñe mi camisa... - Expresó Adolfo mientras sonreía y se arqueaba fingiendo un dolor terebrante en la espalda.
Rieron un rato.
Luego sobrevino un silencio. Vellmount se levantó y alejando la silla, dijo:
- Si me disculpan, tengo que ir a desconocer a una dama- Se inclinó como en una reverencia y desapareció en la oscuridad de aquel antro porteño.

27 de febrero de 2012

un horizonte virgen...

un horizonte virgen

Querido Hernán:

He dejado un horizonte en el que se elevaban majestuosas torres de significantes y significados, enormes construcciones de recuerdos y añoranzas que poco a poco, con timidez y prudencia, se fueron apilando sin querer o queriendo con el correr de los años y las vivencias.

Mi torre, mi referente estaba a un alzar de vista. El norte era inmediato. Y eso da seguridad, vos entendés.

Y no solo construí mi horizonte, testaruda, también construí mi tierra y mi cielo. Por ejemplo, aquella estrella de allí se llama Itatí, esa piedra angular lleva por nombre Luis, esa roca sólida y contundente se llama Emilia... y así podría seguir con cada construcción que se eleva sobre esa linea que ya no es tal.

En cambio ahora, Hernán, mi horizonte está virgen de referencias, ralo de significados... es apenas una línea decadente que se halla perdida a la deriva, sin cielo, sin su tierra y sin referencias.

Entendés? mi norte está muy lejos... se que debo forjar otro... pero cuesta comenzar y recomenzar.

Se que pronto significará. Eso en parte me asusta un poco. ¿es eso riesgoso? Pronto nuevas estructuras comenzarán a brotar, y su homogénea llanura se verá interrumpida.

Pero hasta entonces no me queda sino caminar a la deriva, con aquel norte lejano y maravilloso en la memoria y en el corazón.

Los añoro siempre. Laura.

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"Lo que Laura expresa es cierto, sin embargo existe una situación aun más dramática: un horizonte no virgen, sino atestado de estructuras ajenas, desconocidas... y que por lo tanto carecen del mínimo significado... ese es el peor desierto: estar rodeado de gente y objetos y sentirse como sentado en una duna... Eso, seguramente, sentía Laura - Reflexionaba Lambertucci

25 de febrero de 2012

Extrañarte va a ser poco

extrañarte va a ser poco...


Como era de esperarse. El último adiós le tocó a Vellmount.
Predominaron los silencios, a veces las palabras sobran o resultan innecesarias.
Cenaron en un antro donde las miradas de un mozo caribeño y una morocha fumadora incordiaban, como excusa, a un Vellmount conmovido…
Se podría decir al borde del llanto? Nunca lo sabremos.
Abundaron los temas cotidianos, no hubo reflexiones metafísicas aunque se hicieron alusiones al metafísico de la morocha de la mesa vecina. Hubo algunos balances, muchos recuerdos, renovación de promesas… lo habitual de toda despedida.
Cenaron. Brindaron. Caminaron de vuelta.
Vellmount estrechó su mano:


- Extrañarte... extrañarte va a ser poco - musitó mientras miraba sus ojos.

Vio como comenzaban a crisparse, e intuyendo una lágrima en un ágil movimiento siguió un abrazo, una mano en alto, un taxi y dos manos que agitándose se prometían reencuentro.

-En el arte de la invisibilidad, como en la vida, abundan las pérdidas y las despedidas... Comentó un Lambertucci acongojado.