28 de febrero de 2013

0,03%

0,03%

Me cansé del caos, Hernán, esos gráficos me aturden un poco. Prefiero, ahora, considerarlas coloridas mariposas.

- Querés algo dulce - Preguntó Vellmount

- Si... quiero... quiero nueces con dulce de leche - sonrió con sorna, algo burlona.

Hernán se dirigió a la cocina.

- Vamos Hernán... ¿Cual es la probabilidad de que haya nueces en una casa y, particularmente, en tu casa?


Hizo silencio y agregó:

- Siendo optimistas y si ninguna de tus mariposas agita sus alas, creo que existe apenas un 0,03% de probabilidades...

Hernán sonrió mientras sacaba una bolsita de nueces de un recipiente de cristal.
Ella sonrió:

- Sos dulce de leche, Vellmount

- Y vos nuez, cotsita - Dijo sonriendo

- Oportunamente masculino y femenino: el dulce de leche y la nuez tienen que juntarse.







Y el dulce de leche y la nuez, juntos, fueron más que la suma de sus soledades individuales.

enredados

Enredados

Una vez alcanzada la adultez, ya invisible, Nogueira sintió que debía retomar el juego.
La diversión es tan subjetiva como los seres. Sin embargo suele suceder que los espíritus más refinados y excepcionales, casi siempre nostálgicos, prefieren las pequeñas picardías y las humildes víctimas, esas que son propias de los niños.
Tocar timbre, robar fruta, enlazar cordones, poner cinta adhesiva en el timbre, el balde con papel picado en el umbral de la puerta... eran algunas de las humildes diversiones de grandulones como Nogueira.

Con los años fue perfeccionando sus juegos. Aunque anónima e inocente, alcanzó una fama, cuando menos, universal, con el ejercicio de su acto más refinado y secreto:



---
- Vamos, que Usted me entiende. Cuantas veces al abrir la mochila o el bolso ha encontrado la obra de Fabricio y se ha pasado horas y horas desatando aquellos nudos proverbiales. Al principio me enfadaba enormemente este jueguito particular. Por la precisión, la puntualidad y la mecánica regularidad supuse una voluntad detrás de aquellos embrollos: el azar no es capaz de tales complejidades. Creí comprender que había un duende que solo se dedicaba, a tiempo completo, a enredar los cables de los auriculares y esto me daba bastante miedo. Luego, cuando supe lo de Fabricio, al ver la maraña de cables no podía sino sonreír cálidamente.

De las crónicas del Dr. Lambertucci.

20 de febrero de 2013

ser o no ser...


- No se engañe, Hernán... los sueños... los sueños no se andan con miramientos o con mesuras, mi amigo.

- Cuánto está dispuesto a poner sobre la mesa? cuanto? - Toda su persona, su vida? Vamos Hernán, que la ruleta ya está girando.

-Cuánto anhela tanto pone: tanto alcanza. La cuenta es simple.

- No hay otra, aquí se trata de riesgos, mi amigo.

‎- Lo cierto por lo incierto, Vellmount... de eso se trata - dijo Luciano

- Vamos, no me venga Ud. con medios tonos, hombre... esas racionalizaciones, y Ud. lo sabe, me inducen a la náusea.

- Los sueños se alcanzan y se es uno mismo de forma plena o no se alcanzan, y se es apenas una sombra de uno mismo durante toda la vida.

Fortunato puso una Ballester Molina sobre la mesa. Hizo silencio y con un gesto severo, quizás algo sombrío, agregó:

- Quizás sea hora de arriesgar: Valen sus sueños la posibilidad de perderlo todo? 

Sin sacar la mirada de Vellmount, en un suave movimiento acercó el arma a su mano izquierda.

---
Conversación recopilada por el Dr. Roberto Lambertucci, para sus crónicas que se han dado a desconocer como el arte de la invisibilidad.



---
Soundtrack: Ser o no ser - La vela puerca

17 de febrero de 2013

desbordada

desbordada


Desbordada by Dr. Roberto Lambertucci on Grooveshark

Uno siempre termina por consolarse.
Exupery



desbordar.

1. tr. Rebasar el límite de lo fijado o previsto. Su fama desbordó las fronteras. Los acontecimientos han desbordado las expectativas. U. t. c. prnl.
2. tr. Dicho de un asunto: Sobrepasar la capacidad intelectual o emocional de alguien.
3. tr. Dicho de un jugador: En un partido de fútbol, adelantar a otro de la defensa contraria esquivándolo.
4. intr. Salir de los bordes, derramarse. U. m. c. prnl.
5. prnl. Dicho de una pasión o de un vicio: Exaltarse, desmandarse.

Hernán cerró una edición antaña del DRAE, pensó un momento y agregó:

- Usted entraba y lo abordaba la calidez del lugar. En esa casa se respiraba arte. En las paredes, en el piso, en la escalera y en el techo la belleza tomaba sus formas más delicadas y su estética más alta. La claridad propia del lugar se enriquecía con colores pasteles, entre los que predominaban (aunque ella dijese precisamente lo contrario) el celeste, el verde manzana, el violeta y el naranja. Botellas, esculturas, libros, colgantes, relojes fundidos, espejos circulares salpicados por doquier, muebles, acero, madera, plástico, escaleras, mamushkas todo encajando con una armonía proverbial,  impensable para mi. Era innegable, quien habitaba esa casa estaba colmado de vida. Y tan lleno de vida estaba (aunque ella dijese precisamente lo contrario) que desbordaba los límites de su propia existencia impregnando y dotando de vida todo lo que tocaba.

---
Soundtrack: Only Time - Enya

13 de febrero de 2013

dormir al sol

dormir al sol

Vellmount atesoraba estas historias porque en ellas lo excepcional era cotidiano, era parte de los seres. Lo extravagante radicaba en no poder convertirse en abeja, en otros hombres, en ignorar la eternidad. En estas historias también se escondía la más honda nostalgia, Ud me entiende.

Metamorfosis N 1:
La metamorfosis del ingeniero Ignacio Mozetic era más bien humilde. Luego de cada jornada laboral se dirigía a un terreno baldío y buscaba algún rinconcito soleado.
A medida que se adentraba en el terrenucho y los yuyos rozaban sus patas iba aflojándose la corbata. Se le caía el maletín. Ya jadeando, y en un movimiento más bien torpe, se desprendía el cuello de la camisa y se tiraba a descansar.